Trastorno bipolar
Semanas a mil y después la nada: tiene nombre y se trata.
Si tenés rachas en las que dormís tres horas y te sentís invencible, y después semanas en las que no podés ni levantarte; si los que te quieren te dicen que “no sos el mismo”; si te trataron por depresión y nunca terminó de funcionar: vale la pena evaluar si es trastorno bipolar. Se diagnostica con calma y se trata bien.
Por Dr. Morris Beker, médico psiquiatra, M.N. 176.581, Hospital Italiano de Buenos Aires.Revisado el .

En pocas palabras
El trastorno bipolar alterna episodios de ánimo y energía elevados (manía o hipomanía) con episodios de depresión. El tratamiento de base son los estabilizadores del ánimo (como el litio, el valproato o la lamotrigina), a veces con otros fármacos según la fase, junto con psicoeducación y cuidado del sueño y las rutinas. Con tratamiento sostenido, la mayoría de las personas recupera una vida estable.
¿Cómo se siente el trastorno bipolar?
No es “tener cambios de humor”. Son períodos de días o semanas en los que todo cambia a la vez: la energía, la necesidad de dormir, la velocidad de la cabeza, las ganas de gastar, de hablar, de empezar cosas. En la hipomanía se siente bien, incluso brillante; en la manía se pierde el control. Y después llega la caída: una depresión que puede durar meses.
Muchas personas consultan solo por las depresiones, porque las subidas no duelen. Por eso el diagnóstico tarda en promedio varios años en llegar, y en el medio suelen probarse antidepresivos que no terminan de funcionar o que empeoran las cosas.
¿Bipolar tipo I, tipo II, ciclotimia?
Son variantes del mismo espectro. En el tipo I hay episodios de manía plena; en el tipo II, hipomanías (más leves, sin internación) con depresiones que suelen ser el problema principal; en la ciclotimia, oscilaciones más suaves pero persistentes. Distinguirlas importa porque cambia el tratamiento, y se hace escuchando tu historia completa, no con un test de diez preguntas.
¿Por qué el diagnóstico correcto cambia todo?
Porque una depresión bipolar tratada solo con antidepresivos puede disparar un episodio de manía o acelerar los ciclos. Y porque el tratamiento que sí funciona es distinto: los estabilizadores del ánimo previenen las recaídas en las dos direcciones.
- Te pregunto por las subidas, no solo por las bajadas: períodos de poca necesidad de sueño, gastos, decisiones impulsivas, hablar más rápido.
- Miro la historia familiar y la respuesta a tratamientos previos.
- Si hace falta, pido estudios para descartar causas médicas (tiroides, por ejemplo).
¿Cómo se trata?
Con un estabilizador del ánimo como base, elegido según tu caso, y ajustado con controles de laboratorio cuando corresponde. En algunas fases se suman otros fármacos por un tiempo. Y con psicoeducación: aprender a reconocer las señales tempranas de un episodio, proteger el sueño y las rutinas, y saber qué hacer antes de que escale. Esa parte, bien hecha, evita internaciones.
No es un tratamiento “de por vida” decidido en la primera consulta. Es un plan que se revisa con vos, con la meta de que la enfermedad deje de mandar en tu vida.
¿Cómo empezamos?
Con una evaluación larga: tu historia, tus episodios, qué probaste, cómo dormís. Si podés, traé a alguien que te conozca bien: las subidas las ven mejor los demás que uno mismo. Atiendo en Villa Crespo y por videoconsulta en todo el país.
