Insomnio: por qué no se arregla con pastillas (y qué sí funciona)
Por qué el insomnio crónico se mantiene solo, qué hay que descartar antes de tratarlo, cómo funciona la terapia cognitivo-conductual para el insomnio y cuál es el lugar real de la medicación.
Por Dr. Morris Beker, médico psiquiatra, M.N. 176.581, Hospital Italiano de Buenos Aires.Revisado el .

Respuesta corta
El insomnio crónico se sostiene por un aprendizaje: después de semanas de dormir mal, el cerebro asocia la cama con el desvelo y se activa justo al acostarte. Las pastillas tapan el síntoma y, con el tiempo, pierden efecto y generan dependencia. El tratamiento de primera línea es la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-i), breve y con resultados que se mantienen. Antes, hay que descartar apnea, depresión, ansiedad y otras causas.
"Doctor, yo solo quiero algo para dormir." Lo escucho seguido, y lo entiendo: después de meses de noches rotas, cualquiera firma lo que sea. Pero si el insomnio ya es crónico, la pastilla es la solución más corta y la trampa más larga. Te explico por qué, y qué hacer en cambio.
Cómo el insomnio se vuelve crónico
Casi todos los insomnios empiezan por algo: un problema, un duelo, un cambio de trabajo, un bebé. Eso es normal y suele pasar cuando pasa lo otro. El problema es lo que hacemos mientras tanto: nos acostamos más temprano "para recuperar", nos quedamos en la cama dando vueltas, dormimos siesta, miramos el reloj, calculamos cuánto nos queda. Cada una de esas cosas tiene sentido y cada una enseña al cerebro algo peligroso: la cama es el lugar donde se sufre.
A las pocas semanas, el desencadenante original ya no importa. Te acostás y el cuerpo se activa solo, como un perro que ladra cuando ve la correa. Eso es el insomnio crónico: un aprendizaje. Y los aprendizajes no se arreglan con voluntad ni con relajación; se desaprenden con método.
Antes de tratar el sueño, mirar qué hay debajo
El insomnio rara vez viene solo. Por eso en la primera consulta hago preguntas que parecen no tener que ver con dormir.
- Ansiedad y depresión. El desvelo de madrugada, en particular, es una de las señales más frecuentes de depresión. Tratar solo el sueño ahí es tapar la fiebre sin mirar la infección.
- Apnea del sueño. Ronquidos, pausas en la respiración, cansancio de día aunque hayas dormido horas. Se estudia y se trata, y el "insomnio" desaparece.
- Piernas inquietas, dolor, reflujo, tiroides, menopausia.
- Alcohol, cafeína, algunos medicamentos. El alcohol da sueño y a las tres de la mañana te despierta.
Cuando hay algo de esto, ese es el primer tratamiento.
Qué es la terapia cognitivo-conductual para el insomnio
La TCC-i es un programa breve, de seis a ocho sesiones, que ataca el aprendizaje directamente. Tiene tres partes:
- Control de estímulos: la cama vuelve a ser solo para dormir. Si no te dormís en unos veinte minutos, te levantás y volvés cuando tengas sueño. Suena cruel, pero es lo que rompe la asociación cama-desvelo.
- Restricción del tiempo en cama: se ajusta el horario a las horas que realmente dormís y se va ampliando a medida que el sueño se vuelve continuo. Las primeras semanas cansan. Funciona.
- Trabajo con las ideas que desvelan: "si no duermo ocho horas mañana no voy a funcionar", "otra vez lo mismo", la vigilancia constante del reloj. Se revisan y se desarman.
Las guías internacionales la recomiendan como tratamiento de primera línea para el insomnio crónico, por delante de cualquier medicación, porque sus resultados se mantienen cuando termina. Se puede hacer en consultorio o por videoconsulta.
El lugar real de las pastillas
No estoy en contra de la medicación para dormir. Tiene su lugar: un período agudo, una crisis, una internación, mientras se arma el tratamiento de fondo. Lo que no tiene es lugar como plan permanente.
Las benzodiacepinas (clonazepam, alprazolam, lorazepam) y los hipnóticos parecidos pierden efecto en semanas, exigen subir la dosis, generan dependencia y empeoran la calidad del sueño: dormís, pero mal. Y dejarlas después de años es difícil y tiene que hacerse acompañado.
Hay opciones con mejor perfil para casos puntuales, y hay situaciones, como una depresión, donde tratar el cuadro de base arregla el sueño sin tocar nada más. Eso se decide en consulta, con tu historia adelante.
Si ya tomás algo hace tiempo
No lo cortes solo. Vení con lo que estás tomando. Empezamos la TCC-i, esperamos a que el sueño se afirme, y recién ahí planificamos una salida gradual, con un ritmo que tu cuerpo tolere. Mucha gente que "no podía dormir sin la pastilla" hoy duerme sin ella; no por fuerza de voluntad, sino porque primero aprendió a dormir de nuevo.
Si hace meses que dormís mal, escribime. Lo primero es entender por qué; lo segundo, casi nunca es una receta.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tarda en hacer efecto la TCC-i?
La mayoría de las personas nota cambios entre la segunda y la cuarta semana, y el programa completo lleva de seis a ocho sesiones. Las primeras semanas pueden ser cansadoras, porque se restringe el tiempo en cama; es parte del método.
¿Puedo hacer TCC-i si tomo pastillas para dormir?
Sí, y es lo habitual: se empieza la terapia y, cuando el sueño se afirma, se planifica la salida gradual de la medicación. Nunca se corta de golpe.
¿La higiene del sueño no alcanza?
Sola, no. Dejar el celular, no tomar café tarde y oscurecer la habitación ayudan, pero no rompen el circuito del insomnio crónico. Son el piso, no el tratamiento.


